DESIREE MALDONADO EXPONE EN CORDOBA-PRENSA DIARIO LA ARENA DE SANTA ROSA DE LA PAMPA

Desirée Maldonado expone en Córdoba

Desirée Maldonado nació en Santa Rosa y actualmente reside en Alta Gracia. Su obra fue distinguida con la Medalla Olímpica en Arte otorgada por el Comité Olímpico Internacional en Beijing 2008.
En la presentación de sus pinturas se destaca que son "obras de gran formato, con colores fuertes, que buscan destacar a través de la línea un modo de observar el mundo y sus personajes". La línea en la obra de Desirée, enfatiza el folleto, estructura "en forma pictórica, una narrativa plástica atemporal donde subyacen distintas dimensiones de realidad jugando de este modo con el entrecruzamiento de los personajes (sociales e imaginarios) que cobran vida en distintos gestos y circunstancias, cada uno con un perfil psicológico a observar en el desarrollo de la obra".
De ella ha dicho la crítica de arte Vanesa Di Giácomo: "La realidad convulsiva que presenta la obra pictórica de Desirée Maldonado no termina en el lienzo. Es la analogía de un universo en expansión, que se abre hacia lo indeterminado. La artista decide no tomar perspectiva de su propio texto visual, lo cual sugiere una presencia omnisciente. La obra convertida en un ojo que mira de maneras múltiples e interpela en términos de sujeto, adquiere un carácter activo y propicia un terreno donde el espectador puede entregarse a su cuerpo vivo. Su pintura es devenir; Va siendo en la medida en la que se va diciendo a sí misma...".
Sus pinturas han sido destacadas por Carlos M. Díaz como "un bálsamo en el desierto que impregna de sensaciones, emociones, pensamientos y energía a un pincel que con trazos coloridos, firmes y violentos, buscan representar la angustia existencial de la artista más que la representación de la realidad objetiva".
La obra de Desirée Maldonado se destaca "en una época en la cual se está perdiendo el valor de la pintura" porque en ella se valoriza "la idea primigenia de la plástica como arte".
Los elogios a su trabajo no dejan de observar que todo "su mundo surge de su propia realidad interior, a la cual apela inconscientemente, para que el espectador sacuda el aletargado instinto primitivo, y vuelva a conectarse con la esencia misma de la pintura, aquello que nos da identidad como sujetos emocionales capaces de discernir que es estéticamente bello, y que es arte."